" Señora, apiadate de mi, de mis suplicas y mis ruegos, mi alma se siente perdida...
Ojalá pudieras contestarme cuando mis ojos te preguntan porque no puedo tener lo que un día tuve, ni sentirme como algún día me sentí, se que tu mirada esconde una gran tristeza mucho mayor que la mía, que tus lágrimas no tienen consuelo...Madre perdóname... pero hoy las mías tampoco lo tienen.
Gracias por permitirme de nuevo estar tan cerca de ti..."
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada